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Las redes recuerdan a Nagore, la joven que se resistió a ser violada en los Sanfermines y acabó asesinada… mientras su asesino ya está en la calle

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La octava jornada de la vista oral del caso conocido como “La Manadapor el tristemente famoso chat de WhatsApp entre los acusados—, celebrada el miércoles 22 de noviembre, estuvo reservada para el interrogatorio de los cinco detenidos por el suceso, en prisión provisional desde julio de 2016.

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Pese a que la declaración de los cinco encausados por la supuesta violación de una joven durante los Sanfermines de 2016 se ha mantenido en la línea argumental de que se trató de una relación consentida, lo cierto es que ninguno de los tres acusados que han declarado hasta ahora ha sido capaz de concretar de qué manera la denunciante expresó este consentimiento.

En el interrogatorio la fiscal encargada del caso ha sido “muy puntillosa“, según el defensor de tres de ellos, Agustín Martínez Becerra, y una de las cuestiones clave fue cómo se había llevado a cabo el supuesto consentimiento de la joven argumentado por los acusados. “Han afirmado que ellos ya intuyen cuando una mujer quiere o no“, ha señalado el abogado acusador.

Otro de los aspectos que han reiterado los acusados, según Carlos Bacaicoa, el letrado que representa a la denunciante, es la atribución de un papel activo de la joven… sin embargo, los vídeos analizados por la policía contradicen esta versión. Los policías forales que han elaborado el informe pericial han afirmado que la víctima mantenía “un rol pasivo y neutro” y sus movimientos eran “dirigidos y/o controlados“.

Según el “Prenda“, después de saludar a la joven y hablar con ella sobre fútbol, empezaron a hablar sobre sexo y la cosa derivó en relaciones sexuales. Tras la conversación habría sido la propia denunciante quien motivó el encuentro asegurando que “se atrevía con los cinco y que lo iba a demostrar. Bacaicoa ha negado que su representada pronunciara esa frase y, de hecho, ha argumentado que en sus primeras declaraciones policiales “ella siempre se refería a que eran cuatro y no cinco“.

Después de que la acusación le rebatiera cómo era posible que les pareciera “normal” una petición semejante, el segundo acusado, Manuel Escudero, añadió lo siguiente:

“No me extrañó la propuesta de la chica de hacerlo con los cinco por el contexto, a las 3 de la mañana de fiesta en San Fermín. No era la hora de misa a las 12 del mediodía.”

Ángel Boza, por su parte, explicó que la dejaron sola en el portal porqué consideraban que ya habían “terminado.

“Ya habíamos terminado y estábamos de fiesta.”

Por otro lado, aseguraron que ellos no fumaban porros aunque ese fue el pretexto que motivó que la víctima entrara en el portal, con lo que se deduce que de ser cierta la acusación la habrían engañado.

El juicio ha causado que se abra un debate sobre las víctimas… “¿Puedo volver a montar en bici? ¿puedo salir con un amigo a tomarme un café? ¿puedo volver a caminar por la calle sola? ¿puedo sonreír y ser feliz?” son algunas de las preguntas que se hacen varias mujeres en un vídeo titulado ¿Puedo?, y que forma parte de una campaña que apoya a la víctima de esta presunta violación múltiple.

Además, sobre el tema del consentimiento, durante los últimos días se ha recordado en las redes un caso parecido que tuvo lugar hace nueve años, y en el que la víctima fue asesinada por resistirse a la agresión sexual. Se trataba de Nagore Laffage, una enfermera de 20 años que se encontró con José Diego Yllanes, médico de 27, la noche de San Fermín de 2008, y decidieron ir al piso de él.

Allí, Yllanes intentó mantener relaciones sexuales con ella, y cuando Nagore se negó él perdió la cabeza —según explicó en el juicio. Le rompió la ropa, la agredió sexualmente… y la acabó matando.

La persona más indefensa del mundo en una vivienda que desconocía y de la que no podía salir, acorralada por una persona infinitamente más fuerte que la golpeó de forma salvaje“, dijo Victor Sarasa, acusación del Ayuntamiento de Pamplona en aquel caso.

Sin embargo, en aquella ocasión, como en el caso de “La Manada“, la culpabilización de la víctima también estuvo presente: la propia madre de Laffage tuvo que responder preguntas sobre si su hija era muy ligona o si había tenido muchas relaciones.

Finalmente, Yllanes fue condenado por homicidio en lugar de asesinato, al considerar el jurado popular que no existió alevosía… en la actualidad, según informa El Español, solo acude a prisión para dormir después de haber cumplido 8 años y 11 meses de condena, de los 12 años y medio a los que fue condenado en total.

Habrá que ver qué ocurre finalmente en el caso de “La Manada“, y, como algunos temen, si salen indemnes de una agresión sexual en la que ellos mismos habrían declarado que “no hubo consentimiento de palabra de la víctima“.

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